Buses en Chillán no Permiten que los Pasajeros Viajen con Tradicionales Longanizas
Malos olores, quejas de los usuarios y pérdida de la cadena de frío son las principales causas.
Casos aumentan en vísperas de Fiestas Patrias, cuando algunas compañías optan por bajar a los "infractores" y devolverles el pasaje. Ante esta situación, algunos productores del embutido han optado por usar empresas de transporte privadas.
Es difícil imaginar un producto más característico de Chillán que sus longanizas.
Basta entrar al mercado techado de esa ciudad para encontrarse con interminables pasillos, donde el principal producto que se ofrece es ese popular embutido de cerdo que atrae a miles de personas que pasan a diario para comprarlas o servírselas como acompañamiento de alguno de los platos típicos que se ofrecen en las cocinerías.
El producto insigne de la provincia de Ñuble también atrae a muchos turistas que al visitar Chillán se llevan a veces varios kilos de longanizas a sus ciudades de origen. Pero desde hace un tiempo su traslado se ha vuelto algo más complicado.
Algunas empresas de buses locales ya no están permitiendo a los pasajeros abordar las máquinas si viajan con ellas, con letreros que explícitamente lo prohíben. El principal motivo son los habituales reclamos de los mismos pasajeros, que en viajes largos como el de Chillán a Santiago -que dura cerca de cinco horas- deben soportar el olor a carne y aliños de la longaniza al ser expuestas al fuerte calor que se produce en el maletero de los buses, lo que puede hacer del viaje una experiencia muy desagradable.
A esto se suma el riesgo para la salud que significa este tipo de transporte, ya que en muchos casos los mismos productos que salen de su cadena de frío son llevados para ser vendidos de forma irregular en la capital.
El administrador en Chillán de la empresa de buses Línea Azul -una de las que no permite los embutidos-, Raúl Rivas, explica que "si alguien se lleva uno o dos kilos, a nosotros no nos hace problema, igual si las longanizas se encuentran envasadas al vacío, pero a veces los pasajeros intentan llevar cajas llenas, y con el calor que hay abajo empieza a subir rápido el olor".
Confirma que cuando se sorprende a alguien intentando subir longanizas a un bus, no se le permite viajar y se le devuelve el costo del pasaje. Una política, que junto con los avisos en las oficinas, se repite en empresas como Buses Biobío y Buses Cóndor. En esta última, un encargado manifiesta que los casos tienden a multiplicarse a medida que se acerca Fiestas Patrias.
Alternativas
De esto también sabe Yanira Jaramilla, dueña de la fábrica de Cecinas Ramos Cordillera, que en estas fechas produce cerca de 1.500 kilos de longanizas al día, pero que se triplica mientras más se aproxima el "18".
"Hay mucha gente que pasa por Chillán y se quiere llevar unas aunque sea en bus, eso pasa muy seguido y cuando la gente las transporta envueltas en papel y con calor es lógico que duren menos" comenta. Consciente de las restricciones que se han expandido entre las líneas de buses, subraya que "nosotros vendemos hasta en Arica, pero las mandamos en encomienda, y ahí no hay problema".
Por esta misma razón, algunos productores que venden en el mercado, como la Fábrica de Cecinas MB, han optado por trabajar junto a empresas de transporte para que les trasladan los productos, lo que hace que el costo de envío suba entre $150 a $200 por kilo. A cambio, ello garantiza que las longanizas lleguen en buenas condiciones para ser consumidas.
Tres empresas de buses interurbanos han prohibido hasta ahora el traslado de longanizas: Línea Azul, Buses Biobío y Buses Cóndor.
Autor: Juan José Moreno Gutiérrez
Fuente: El Mercurio, 03/09/2016